
Pero hay personas que no cuidan o no valoran cuando se lo entregas, y cuando se lo quitas por no hacerle caso comienzan esa búsqueda incesante intentando por todos los medios volver a recuperarlo.
Hay quienes vuelven a entregarlo, ya sea por recuerdos, por comodidad, por pereza, por estar acostumbrados a que la otra persona lo tuviese aunque no le haya hecho caso o por lo mismo de siempre, se olvidan que hubo descuido, desinterés o lo que sea.
Siempre se recuerdan las cosas bonitas, tenemos la capacidad de olvidar lo que hizo que recuperáramos nuestro corazón. Y eso es un error, un grave error.
Tenemos siempre la oportunidad de volver a ser nosotros mismos y elegir bien a quién entregar nuestro corazón, y eso es lo lindo.
Siempre hay tiempo de madurar, porque madurar es aprender, aprender es olvidar, y olvidar... Es recordar lo que no debemos volver a hacer.
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